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| Anécdota de “Serín” Torzuelo Pasajero (Falco columbarius richarson) 8 de marzo de 2002 Peso del ave en vuelo 143 gr. En años anteriores yo había observado ciertas persecusiones de los Cola Rojas a Peregrinos salvajes, agrediéndolos tenazmente y persiguiéndolos tan cerca, que incluso resultaba ser algo increíble. A veces estas persecusiones llegaban a escasos metros del peregrino y lograban expulsarlos a más de un kilómetro de distancia de su territorio. Estas mismas hazañas de los Cola Rojas se volvieron a repetir pero con Peregrinos entrenados, lo cual para mi desgracia los llegué a perder debido a la agresividad y tenacidad de los Cola Rojas. Con estos ataques, expulsándomelos lejos del area de caza, debido al traumatismo de mis halcones y al mal estado de los terrenos, se me hacía imposible recuperarlos a tiempo. Como de costumbre, saco a mi esmerejón de nombre Serín, todos los días por las tardes para ser ejercitado en un área, cerca de mi casa, con poco espacio abierto pero de mucha vegetación alrededor. Lo ejercito con vuelos al señuelo y así mantenerlo en forma. Hasta el momento, éste es mi mejor esmerejón, ya que goza de muy buena salud, peso y vigorosidad. Como ave de cetrería, responde automáticamente al sonido del silbato, al señuelo y trainas, yo diría que está ya en su punto de introducción para las presas salvajes. Lo libero de sus aparejos, trailla y destorcedor, y lo dejo ir como de costumbre, posándose en los posaderos ya reconocidos por él, lo reclamo con un silbido al señuelo, que por cierto es del mismo tamaño del halcón, y éste sale al instante comenzando así el juego por parte de él. Unas pasadas por aquí, unas pasadas por allá, respondiendo perfectamente a sus vuelos de rutina. De momento Serín esta posado, repito nuevamente el reclamo, pero esta vez él tarda un poco más de lo normal pero sale al encuentro de su señuelo para atraparlo y le realizo un movimiento coordinado (un corte de señuelo), Serín en ese momento va subiendo para girar de nuevo y repetir el lance cuando de la nada aparece un torzuelo de cola roja que iba “como alma que lleva el diablo” tras mi Serín. En ese preciso momento me quedé asombrado de lo que veía. Le silbo para recogerlo y cuando venía a mi llamada el diablo del cola roja seguía tras él. A cortas distancias yo le gritaba al cola roja y hacía lo impomsible para que éste no lo siguiera, pero me resultaron nulos mis gritos y mis acciones porque este cola roja parecía ser ciego y sordo. Por fin Serín lo aleja del área en estas persecusiones y el cola roja se posa en un árbol como a cien metros del área donde me encontraba, y Serín se posa a pocos metros de mí, entonces hecho un suspiro y me digo para mí que esta vez lo recojo y nos vamos, pero Serín aún no se había tranquilizado de semejante susto. Yo con mi vista clavada en el cola roja que estaba posado y vigilando por un descuido de Serín para hecharle mano. De momento Serín se calma un poco, pero con desconfianza hacia el agresor, el cola roja, que estaba no muy lejos, hace un aguaje de acudir al señuelo pero se posa nuevamente para acudir otra vez al señuelo. De pronto mis hijas que observaban todo lo ocurrido me avisan de que el cola roja iba otra vez a tirarle a Serín, entonces se repite nuevamente la persecusión y los ataques más aventurados para mi ave. En ese instante se me pararon los pelos y se me puso la piel de gallina. Vuelvo a tartar de hacer lo imposible pero nada, aquí me vino a la mente en pocos segundos que perdía a Serín, ya que esta vez lo llevó lejos, y no porque mi ave fuera capturada, sino que por causa de la persecusión podría posarse lejos y fuera de mi vista. Yo sabía que Serín era más rápido y ágil en vuelo que el cola roja, a pesar de la tencidad y agresividad de éste. Yo confiaba plenamente en mi pequeño halcón, de que con el reclamo éste acudiría, por lo tanto lo reclamo con el silbato y sale a mi encuentro rapidamente, y por fin, después de todo lo sucedido recupero a mi Serín que traba su señuelo. En todo este suceso la madre naturaleza me enseña, una vez más, de la habilidad y destreza de vuelo de los esmerejones, y de la agresividad, tenacidad y persistencia en persecusión de los cola rojas tras sus presas. He tenido muchas anécdotas con mi saves de cetrería pero creo que como ésta, con tanta tensión y escalofríos, no había pasado otra igual. Creo que cuando un ave de cetrería, por grande o pequeña que sea, si tiene buenas cualidades y temple se aprecia de verdad ya que satisface las exigencies de un cetrero. Por: Juan M. Iglesias |